Enter your keyword

PIN PARENTAL: ¿MI HIJO ES MÍO?

PIN PARENTAL: ¿MI HIJO ES MÍO?

“Mi hija es mía y yo decido sobre ella” sentenciaba la madre de una paciente de 12 años. Efectivamente, el establecer el significante “mía” en la relación materno-filial indicaba una falla en el encuentro de esta madre y esta hija. La hija tan deseada y esperada para su madre había pasado a ser un objeto pasionalmente deseado y rechazado al mismo tiempo. Esto daba lugar a una relación de excesivo control, prohibiciones y sobretodo mucho malestar en esta familia.

Las exigencias y el ideal del hijo perfecto establecido por los padres modernos ponen en una situación difícil a los progenitores. Los padres de hoy en día no se permiten equivocarse,  antes había garantía de que uno ejercía la función de padre o madre con un margen de maniobra; ahora eso no lo tienen las familias jóvenes, toman decisiones y son permanentemente evaluados por psicólogos pedagogos, por la ley… por todo el mundo  . Los padres modernos se confunden con los managers, creen que un padre es alguien que tiene que resolverlo todo. No, un padre o una madre son los que tienen que darse un tiempo y darles un tiempo a los hijos, para encontrar una salida a las dificultades.

Las últimas semanas la actualidad política nos pone sobre la mesa la medida estrella del partido de Santiago Abascal: el pin parental. La medida pretende obligar a informar a las familias de todas las actividades complementarias organizadas dentro del horario lectivo. De la misma manera, serán los progenitores quienes darán su consentimiento o no  a cada uno de los talleres o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente consideradas controvertidas a través de una autorización expresa.

Esta nueva medida abre un debate social que nos plantea una pregunta a la que muchos padres se confrontan ¿los padres tenemos derecho de imponer a nuestros hijos nuestros valores e ideologías? ¿debemos decidir sobre aquello en qué nuestro hijo debe ser educado? ¿dónde queda la individualidad del sujeto en estos casos?.

Antes de nada, es necesario partir desde la premisa que prohibir es eliminar y eso es imposible. Son paradójicas las prohibiciones frente a la hipermodernidad y sus efectos, ya que vivimos en un mundo hiperconectados donde el acceso a la información es totalmente libre como bien recalcaba una buena amiga. El limitar que nuestros hijos accedan a todo aquello que les permita dar el estatuto de “sujeto libre pensante” condenará al fracaso el ideal de relación familiar.

La posición parental tendrá que colocarse mas bien del lado de la escucha. Escuchar lo que le pasa a tu hijo, de saber lo que necesita e incluso de darle tu testimonio de lo que tú pasaste, recordar que también fuiste adolescente, de como solucionaste tus propios problemas… Porque dar testimonio de aquello de lo que ocurrió no es signo de debilidad. Tendrá que ver por tanto por conectar un poco con las propias dificultades que uno ha tenido en tanto niño o adolescente, con las actuales de tu hijo.

Dar rienda a su individualidad como sujeto  del niño será por tanto, parte de la finalidad de su análisis personal; porque por mucho que nos cueste entenderlo “mi hijo no es mío” y habrá que encontrar la buena separación tanto del niño de sus padres como los padres de sus hijos.

 

Eva Ventura Pinkasz

evaventur91@gmail.com

 

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO INFORMACIÓN

No Comments

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: