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La libre determinación del sexo

La libre determinación del sexo

Hace unos días se hizo polémica el borrador de la ley respecto a la transexualidad. Los diferentes grupos que conforman el gobierno no se han puesto de acuerdo en como trasladar lo que ya es prácticamente un hecho; la libre determinación del sexo, con por otro lado, su desplazamiento al ordenamiento jurídico. Efectivamente, toda ley […]

El sistema inmunológico civilizatorio

El sistema inmunológico civilizatorio

La pandemia puso en el tapete de la vida una realidad esencial en forma de binomio y que habita a todo ser humano: La existencia de un cuerpo en sus vertientes de vida y muerte y su relación con la otredad. Patricia Manrique filósofa contemporánea, en su escrito de «La sopa de Wuhan», apunta específicamente […]

LO EXTRAÑO DEL EXTRANJERO

LO EXTRAÑO DEL EXTRANJERO

La palabra extranjero viene del francés antiguo estrangier (hoy, étranger), formada de estrage (extraño) más el sufijo francés -ier. La composición que nos llega a día de hoy, es la evolución patrimonial en francés del latín extraneus, el mismo que nos da la palabra extraño. Lo extranjero nos viene acechando hace años atrás, parece que […]

¿Fatiga pandémica?

¿Fatiga pandémica?

De la misma manera que se han instalado en nuestro decir términos como “aplanar la curva”, “EPI”, “confinamiento”, ERTE, la “fatiga pandémica” es una de las últimas adquisiciones lingüísticas en nuestro vocabulario. Y efectivamente, uno puede comprender que hay un cierto cansancio y hastío, que incluye un horizonte de escasa esperanza, de descreimiento sobre el […]

La sexualidad humana es antinatural

La sexualidad humana es antinatural

¿Qué es lo que lleva a un sujeto a satisfacerse sexualmente en determinadas condiciones, y otro, ante esas mismas condiciones no puede evitar sentir repugnancia? ¿Acaso no se suponía que existe una “norma” sexual, desde el momento en que el género determinaría el destino? Nada más lejos de la realidad. El ser humano es complejo, […]

Entre “I want you” y balcones

Entre “I want you” y balcones

Que dificultad tengo para escribir un artículo sobre el día después del coronavirus y sus efectos psíquicos, cuando la perplejidad del momento de la pandemia y el virus aún resuena en nuestros cuerpos. Perplejidad que cada uno lo podría describir desde la experiencia más particular de cómo es vivida, y que por otro lado pertenece a lo más humano. Efectivamente, la pandemia nos recordó finalmente lo humano que podíamos ser, nuestra fragilidad, el miedo que hace eco en el cuerpo. La ciencia, garante hasta ahora de un cierto orden biopolítico de nuestro cuerpo, ya no era capaz de explicar la pandemia. La explicará sin duda, con las vacunas y en el día después, pero ahora la perplejidad le pertenece a lo humano.
La pandemia nos recordó, por otra parte, el lugar que ocupa para cada uno el otro: el otro vecino que casi no le poníamos cara y ahora forma parte del paisaje de las 8 de la tarde, el otro pareja con sus claro y oscuros, hijos y el otro social, público y sanitario. Nos recordó el lazo, aquello que nos hace humanos en él, hicimos memoria de la palabra implicada como tales.

Pero como una moneda de dos caras, la pandemia también me recordó el homo oeconomicus” de Wendy Brown, en su libro “Un pueblo sin atributos”, mientras leía los desafortunados comentarios del vicegobernador de Texas sobre “sacrificarse” por la economía de su país : “estoy dispuesto a arriesgarme si ese es el intercambio para sostener nuestro país”. En la línea de Trump, el vicegobernador ofrecía su propia muerte con tal de sostener la maquinaria económica de su país, rematando: “la cura no puede ser peor que la enfermedad”. Invitando a su propia generación de 70 años, a modo Tío Sam a participar de este reclutamiento para la guerra: “I want you”.

Argumentario el de la guerra y lo económico que no solo le pertenece al país americano, sino que también se instaló en Europa con las declaraciones de Macron: “Estamos en guerra” y las tesituras con las que se plantean algunos gobernantes sobre la elección de la economía o las vidas humanas a modo de “la bolsa o la vida”.

Sigo sin saber cómo puede ser el día después del coronavirus: cuales serán los efectos del confinamiento, que tipo de dificultades puede conllevar este tiempo de distancias pero no de aislamiento, cuales pueden llegar a ser los síntomas que la pandemia puede construir. Sin embargo creo que ellos serán la punta del iceberg de una decisión, una elección y una oportunidad más profunda y singular de cada sujeto, de cada humano del inicio del artículo. Una oportunidad de reflexión entre el “I Want you” del Tío Sam y el de los balcones. Balcones que nos protegen de ciertos abismos.

La vida sigue en tiempo de coronavirus…

La vida sigue en tiempo de coronavirus…

¿Cómo os sienta la cuarentena? preguntaba en mi grupo de amigos. “Es un momento de ponderar y valorar lo que realmente es importante” me respondía Marta. Por otro lado Ana refería “sexo y coronavirus”.  Felipe no para de quejarse de la cantidad de trabajo que tiene que hacer desde que comenzó el confinamiento “deberes, cursos […]