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Las escarificaciones en los adolescentes

Las escarificaciones en los adolescentes

Sabemos que la etapa adolescente es un momento de mucho cambio; momento de ebullición donde el mar de afectos y sentimientos que anidan al joven, hace que en ocasiones lo lleve por derroteros que no son los más acertados; aunque para ellos puede ser interpretado esto, como una solución a la tormenta que les agita.

Hoy en día, más que en otras épocas asistimos a diversos fenómenos que dan cuenta de la vertiginosidad que aprieta nuestro mundo, y que la vida adulta parece no estar dispuesta a detenerse y a escuchar ya que están demasiado tomados por sus propias dificultades, a veces incluso muy parecidas al mundo adolescente.

Las adicciones, la apatía, las fijaciones obsesivas, la hiperconexion o incluso la desconexión extrema, son algunos de los síntomas que con suma frecuencia observamos en nuestras consultas.

Si bien, ellas, muy extendidas en las problemáticas adolescentes de hoy en día, hay que decir que no son solo patrimonio de nuestros jóvenes; una extensión en edad tanto hacia abajo como hacia arriba, demuestran que las formas de tramitar los momentos conflictivos, que por otra parte son inherentes al ser humano, encuentran con demasiado frecuencia, soluciones en enganches más mortíferos y problemáticos para el sujeto.

La rueda del infortunio se pone en marcha, y una especie de catarata de dificultades se suman unas a otras, y de las cuales finalmente es bastante difícil salir.

Uno de los fenómenos en los adolescentes que cada vez aparecen con más frecuencia,  son las conductas de autolesiones; es decir, cortes superficiales en alguna parte del cuerpo, como forma de apaciguar un momento de gran contrariedad interna, de desazón, que irrumpe a niveles emocionales muy fuertes y que no encuentran una salida; solo el corte parece amortiguar esa sensación de desbordamiento afectivo.

Esta forma de abordar esta invasión de malestar, esta forma de encarar la desesperación que alberga en el interior del sujeto adolescente, parece haberse convertido en una epidemia.

A comienzos de los años 90 empieza a extenderse esta práctica  en Estados Unidos, en manos de artistas famosos que han encendido la mecha para luego expandirse en Europa y resto del mundo.

Foros de internet nos enseñan la manera de como hacerse el corte, en que lugares conviene realizarlos, herramientas a disposición,etc dan cuenta de un mercado prolifero que impera entre los jóvenes y que les sirve también, hay que decirlo, como una forma de encuentro, pero limitada a un tratamiento del sufrimiento que deja al sujeto adolescente engullido en una soledad absoluta y obsoleta.

Si en algunas comunidades tradicionales, los rituales de iniciación como los cortes, eran medios por los cuales las sociedades integraban a sus miembros; por el contrario, en los adolescentes no tienen valor de grupo, ni siquiera tampoco por lo general pueden leerse como llamadas de atención, más bien son actos en solitario que se tapan, se ocultan para que ningún familiar o incluso amigo,  captase algo de lo que ocurre.

Las escarificaciones se convierten entonces en herramientas que les permiten obtener de manera fallida, una sensación de control sobre emociones que amenazan con desbordarlos. Ese alivio temporal y volátil ( self- cutting), pretende funcionar como una regulación a lo que sienten.

El problema que encontramos es que una vez pasado un tiempo, el acto vuelve a repetirse porque nada indica que ese sentimiento, esa sensación de estar prisioneros de la desesperación, haya encontrado el  conveniente canal de salida.

Brindar un espacio para desplegar estos sentimientos, posibilita que surja la dificultad para poder ser tratada. Esa manera de abordarla implica también, poder trabajar los momentos donde irrumpe ese sentimiento de vacío, localizarlo y buscar junto al adolescente con sus propias herramientas, alternativas que inserten mecanismos de regulación cada vez que eso aparece desregulado.

Es un trabajo singular y por tanto no opera de la misma manera para cada uno, es decir, aislarlo es el principio básico para comprender que función tiene para ese adolescente; de aquí en más, merece hacer un trabajo para que el tiempo de comprender de una salida más viable y mas vivible al sufrimiento que atraviesan.

 

Ruth Pinkasz

 

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