Enter your keyword

¿Generación Ni-Ni?

¿Generación Ni-Ni?

Hace unos años, para el “disfrute” de todos los espectadores nos sorprendió un nuevo programa en la parrilla televisiva llamado “Generación ni-ni (ni estudian, ni trabajan)”. Este reality show que no estuvo mucho tiempo en antena,  tenía como fin hacer llegar a nuestros televisores las hazañas de reeducación de terapeutas y psicólogos que pretendían que durante 3 meses de aislamiento jóvenes de entre 18 y 25 años que no trabajaban, ni estudiaban encauzarán sus vidas a mejor.

El programa que mostraba a diversas realidades de estos jóvenes , finalmente no llego a buen puerto. La acogida de la audiencia no fue buena y más de una noticia tildó al programa de fomentar violencia tanto física como verbal dadas las salidas de tono de algunos de los participantes. Siendo sinceros no sé que habrá sido de estos jóvenes, ni si su experiencia en este programa les habrá ayudado…

Tal vez lo mas interesante a subrayar de este reality, es la construcción de este significante nuevo “generación ni-ni”; que se ubica en una franja de edades muy amplia y que parecen no tener ninguna expectativa en la vida y, ningún referente que les permita construir algo con lo que poder llegar a ser. Es un hecho, que cada generación de jóvenes se encuentra confrontada con respecto a la generación anterior. Cuantas veces habremos oído la famosa frase “yo a tu edad…” que terminaba con todo aquello con lo que no se estaba haciendo. Los ideales han caído, ahora los niños quieren ser “youtuber”, “influencer” o “bloger”; atrás ha quedado el deseo de ser algo con más fundamento.

Nos encontramos hoy en día en una crisis generacional, donde los jóvenes no encuentran nuevas identificaciones, es decir, hay una dificultad seria para representarse como sujetos orientados. Dificultad que viene marcada e impregnada por los cambios socioculturales acontecidos en los últimos años. Hemos asistido a la pérdida de aquello que se inscribía en la tradición y las funciones que esta tradición ha tenido en la influencia de las diferentes generaciones. Por decirlo de alguna manera, vivimos en un momento de avalancha de nuevos discursos que han dado lugar al derrumbe de las ideologías, a la caída de los grandes relatos y el debilitamiento de las figuras de la autoridad sostenidas en la lógica del patriarcado. Retomando al pensador contemporáneo Zygmunt Bauman vivimos un momento de “modernidad liquida” donde el futuro, fundamentalmente de los adolescentes queda suspendido y se nos escurre entre los dedos.

En este reality show nadie se interrogó por el posible sufrimiento de estos jóvenes o que construcciones simbólicas se habían llevado a cabo para etiquetarse como “ni-ni”. ¿No sería esa la identificación a la que habían conseguido llegar, puesto que no tenían nada más a lo que agarrarse? El camino de la reeducación objeta, deja de lado los factores profundos que son de peso en estas realidades. Sería mucho más interesante que la terapéutica esté orientada al trabajo de lo que ocurre más allá de lo educable, es decir a las problemáticas reales que cobran vida en está transición de niño a adulto.

Es una realidad cotidiana de la clínica que la adolescencia es un tiempo de gran malestar,  atravesado fundamentalmente por la irrupción abrupta de los cambios en el cuerpo y el despertar de la sexualidad, lo que intensifica el sufrimiento y la tensión del adolescente con el mundo, y en más de una ocasión esto implica un sentimiento de soledad radical que no es sencillo de tramitar. Separarse de las figuras parentales, tomando distancia del discurso del mundo adulto para poder entrar en él de la buena manera es el trabajo privilegiado que debería orientar la terapeútica. La clínica con adolescentes debe apuntar a poner de manifiesto la articulación de la propia palabra del joven, con el fin de que éste, se haga cargo de sus propios actos y ponga en juego su propias decisiones.

 

Eva Ventura 

 

Publicado en el Diario Información 16/6/2018

No Comments

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: